Aquí, las entidades musicales más ínfimas se difunden, replican y derivan en un fenómeno de difracción que genera una metamorfosis incesante de las muestras iniciales. Surge un amplio enredo sonoro en cuyo corazón cada intersticio concentra una materia propensa a propagarse de manera polifónica e indomable, interfiriendo y ramificándose en una red cuya carta queda por descubrir. Abandonando su parataxis generadora, este ensamblaje genera su propia coherencia en una trama cuya ondulación indolente se volverá central.
