Eksp – como una exhalación – se apoya en el aliento, en esta materia prima que precede a todo sonido. La trompeta es tratada como una fuente de energía primitiva, entre emisión cruda, flujo tenso y estallidos rítmicos ; la electrónica captura, prolonga y difracta la densidad del timbre del instrumento, en una lógica de amplificación de la huella, pero siempre como si surgiera del interior del cuerpo del instrumento. La obra se basa en bucles de expansión y retracción, donde la materia está constantemente saturada y luego vaciada y donde el material se dilata, se retrae, hasta agotarse. Al final, quizá solo quede el aire, la memoria de un aliento apagado y esa vibración tenue que se confunde con el silencio.