Jeu muet explora el límite entre lo dicho y lo no dicho ; es una frontera impalpable entre el timbre y el lenguaje, entre el sonido por sí mismo y la información que contiene su esencia. La obra despliega, a través de la multiplicidad del instrumento vocal, una geografía de planos sonoros que interroga el acto de comprensión. Es un espacio donde el sentido ya no se hace cuerpo en la palabra sino en su puesta en obra y en su temporalidad.