« A noir, E blanc, I rouge, U vert, O bleu » (“A negro, E blanco, I rojo, U verde, O azul”). A lo largo de su poema, Arthur Rimbaud enumera las Voyelles (Vocales) una a una, cuidadosamente asociadas a colores, proponiendo así una nueva percepción cromática del alfabeto de tonos. Como letras y pigmentos, los sonidos aquí se dispersan en una especie de caja de música y se convierten a su vez en elementos de una estructura más amplia. Estructura atravesada y sacudida de alfa a omega por « rire des lèvres belles » (“risa de los labios bellos”), « vibrements divins » (“vibraciones divinas”) y « strideurs étranges » (“extraños caminantes”), y que al final se convierte en el ensamblaje singular de esta miríada de objetos puestos en movimiento.
