Des strobes es una pulsación tan incesante como incandescente, que corta una percepción fragmentada del tiempo en la que cada silencio se convierte en un espacio de espera o resonancia. La obra se organiza como una sucesión de destellos sonoros, irrupciones fragmentarias, donde cada impulso parece desencadenar un instante de suspensión o tensión. La escritura se basa en figuras repetitivas e irregulares, como si el material buscara establecerse pero escapara constantemente a toda forma estable. Una pulsación fantasma atraviesa la obra sin nunca fijarse, como una luz estroboscópica que altera la percepción del flujo. A través de las irrupciones instrumentales, un flujo discontinuo busca su propia coherencia, al borde del caos.