Rotor evoca un mundo hecho de engranajes, turbinas y otros pistones, donde cada diminuto elemento repite incansablemente el mismo movimiento. Un universo donde la temible precisión de cada eslabón deja poco espacio para distorsiones o desplazamientos similares. La percusión y el dispositivo electrónico reproducen esta idea de un mecanismo inmutable. Se acercan progresivamente, haciendo zoom con lentitud e intentando así acceder a una dimensión más poética que pudiera desprenderse de los escasos intersticios de esta maquinaria infernal.